Radio Club Pencopolitano

Radio Club Pencopolitano – CE5RPP

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Directiva 2015-2018

De acuerdo al resultado de la última asamblea y elecciones de nuestra institución directiva es la siguiente:

Presidente: Luis Rodríguez Cuadra (CE5LRC)
Secretario: Carlos Valdebenito Avendaño (CE5VAO)
Tesorera: Rosa Avendaño Salazar (CD6637)

Directores:
– Wladimir Avendaño Fernández (CA5WFA)
– Carlos Sepúlveda Obregón (CA5UKH)
– Javier Moraga Soto-Aguilar (CE5UFR)
– Mario Jara Valdes (CE5BOQ)

Se necesitan donadores de sangre

Se necesitan donadores de sangre para nuestro socio y amigo Carlos Toro CE5ARO nuestro longevo socio de Tomé.

Quienes deseen colaborar con nuestro amigo Carlos deben presentarse en la oficina de informaciones (1er piso) del Hospital Las Higueras de Talcahuano, para hacer entrega de sangre a nombre de CARLOS TORO ARANEDA. En horario de 08:30 a 12:00 hrs, desde el Lunes 10 hasta el Viernes 14 de Noviembre.

Desde ya se agradece a todos quienes colaboren con nuestro socio y amigo. En este delicado momento de salud por el cual pasa.

Boletín, 14 de Junio 2014: El Milagro de la Virgen del Boldo

por Carlos Valdebenito Avendaño – CE5VAO

En nuestra ciudad ocurrió, según relatos históricos, el milagro más comentado en nuestra comuna. Se trata de la Virgen del Boldo, de Penco.

Existen varias versiones de la aparición milagrosa de la Virgen, en los campos de batalla de Penco, aunque son dos las más documentadas. La primera, del 12 de marzo de 1550, durante la «Batalla de Penco», relatada por el cronista Diego de Rosales: «Arremetiendo los siete mil indios a los pocos españoles y cuando ya venían cerca, salieron los españoles del fuerte y embistieron. En la más ferviente batalla, los indios comenzaron a huir desordenadamente, no siendo la huida por el combate».

Los españoles vieron bajar una gran luz sobre los enemigos a manera de rayo. Les preguntaron después a los prisioneros que lograron capturar, ¿qué luz había sido aquella que fue la causa de que huyeran tan al principio de la batalla? Los Mapuche les respondieron que habían huido, por haber visto delante de los españoles una señora hermosísima, cercada de un gran resplandor, que con sólo verla les asombraba y les cegaba la vista, tirándoles puñados de polvos a los ojos, con lo que los obligaba a retirarse sin poder seguir avanzando.

Para memoria de aquello, el domingo 5 de octubre de 1550, Valdivia, junto con fundar la ciudad, designa 6 cuadras para la construcción de una ermita a la Virgen de Guadalupe, en el lugar donde apareció. Dicha construcción, sólo se materializaría 20 años más tarde, el año 1570 (construida en adobe y destruida luego por el terremoto de 1657). Todos los años, en memoria y agradecimiento, con gran solemnidad y participación del pueblo, se realiza una procesión hacía el boldo donde se habría aparecido la virgen; ubicado en el sector La Ermita de Penco.

La otra versión se remonta 45 años más tarde, al 1599 cuando los mapuches destruyeron las siete ciudades fundadas al sur del Biobío: Imperial, Valdivia, Angol de los Confines, Osorno, Cañete y Santa Cruz. Los sobrevivientes se organizaron y corrieron a través de los bosques para buscar amparo en Penco. Como en la ciudad no había casas ni alimentos suficientes para para esa gente, fue necesario enviarlas al norte escoltados por algunos soldados.

Cuenta la historia, que la guarnición de Penco estaba muy disminuida, había aquí menos de 50 hombres. Los pobladores, muy angustiados y atemorizados, hicieron una desesperada, pero ordenada, procesión a la Virgen de Guadalupe. Todos iban descalzos, en penitencia.

Al llegar los indígenas e iniciar el ataque, el Capitán a cargo, Joaquín de Benavides salió a enfrentarlos, ganando sorprendentemente combate con mucha facilidad, debido a que los mapuche estaban enceguecidos. Al tomarlos prisioneros, les preguntaron por qué habían perdido la vista y éstos dijeron que cuando se acercaban a la ciudad, una joven se apareció súbitamente en la copa del boldo, la que habría asustado a los atacantes. La joven descendió tomo tierra y se las arrojó a los ojos, dejándolos ciegos. Desde entonces, a la Virgen de la Loma se la llamó la Virgen del Boldo, y a partir de esa experiencia, el ejército araucano no volvió a sitiar la capital del sur.

Por esto, y frente a las peores calamidades de la naturaleza; temblores o salidas de mar, los españoles y los criollos de Penco corrían a refugiarse en este lugar. A venerar la llamada «Virgen de la Loma», venían las viudas y los huérfanos de la Guerra de Arauco.

En este milagroso lugar, para el cual Valdivia designó solar para la construcción de una ermita, las viudas formaron un beaterio, que años más tarde se transformaría en el Monasterio de las Monjas Trinitarias, quienes aún conservan una hermosa imagen de la Virgen del Boldo.

Boletín, 07 de Junio 2014: ¿Cómo ha evolucionado el teléfono móvil?

por Javier Moraga Soto-aguilar – CE5UFR

movil

El teléfono móvil nació hace cuarenta años como un armatoste de casi un kilo de peso. Pero con el paso del tiempo ha ido estilizándose y evolucionando hasta convertirse en una lámina de cristal, silicio y aluminio, un verdadero ordenador de bolsillo que además sirve para hablar.

La era de los móviles inteligentes o smartphones –en 2012 se vendió el que hacía el número mil millones– ha abierto un nuevo universo de aplicaciones y conectividad que está cambiando desde la forma en que nos comunicamos hasta la economía. De hecho, el número de líneas móviles equivale al 85 % de los habitantes de la Tierra y en los países desarrollados supera el 100 %, pues hay usuarios que poseen varias de ellas. Así, en 2013, en España había más de 52 millones.

El 3 de abril de 1973 Martin Cooper, ingeniero de Motorola, hizo la primera llamada con móvil, un ladrillo de 800 gramos y 30 minutos de batería. Con él llamó a su rival de Bell Labs Research. Diez años después, el Motorola DynaTAC 8000x, resultado del trabajo pionero de Cooper, se convirtió en el primer móvil en ser comercializado: costaba 3.995 dólares y recargarlo llevaba 10 horas.

Pero la auténtica revolución en este campo llegaría a finales del siglo XX y principios del XXI. En 1999, se introdujo en el mercado el Bluetooth, el estándar de comunicación inalámbrica a corta distancia que dio paso a los manos libres cuyo nombre y símbolo aluden a Harald Blåtand –Bluetooth–, rey escandinavo del siglo X. Ese mismo año, apareció el Benefon Esc!, un móvil con GPS que inauguraría la era de la geolocalización para estos dispositivos. Se vendió sobre todo en Europa. Igualmente, la probable extinción de las cámaras compactas comenzó muy poco después, el día en que se anunció el Samsung SCH-V200, el primer móvil con cámara digital.

No obstante, en 2003, el Nokia 1100, que no la tenía, pero era barato y fácil de usar, era el más popular del mundo. Se vendieron 250 millones de ellos hasta 2007, año en el que Steve Jobs presentó el iPhone y lo cambió todo. Aquel teléfono totalmente táctil y centrado en internet y las aplicaciones reinventó el concepto de móvil y puso al resto de la industria a imitarlo frenéticamente.

Una consecuencia más o menos directa fue el lanzamiento de Google Wallet en 2011, un monedero virtual que acepta cualquier tarjeta de crédito y débito y funciona como estas. Hoy, mientra se amplía la cobertura 4G, la tecnología que permite realizar transferencias de datos diez veces más rápido, Samsung y Apple acaparan más del 50% del mercado de smartphones.

Boletín, 30 de Mayo 2014: El Campanil, Símbolo Universitario y Penquista

por Carlos Valdebenito Avendaño – CE5VAO

El Campanil, cortándose sobre los oscuros pinares y en el luminoso raso del firmamento, es bello. Será siempre bello. Va a ser el símbolo universitario por excelencia, signo de rectitud y elevación, columna que difundirá en las almas goce, placidez y serenidad, flecha que apunta a la altura, como la filosofía, donde más allá de las nubes que amedrentan, triunfa la claridad celeste, así se expresaba don Enrique Molina Garmendia, en octubre de 1943, poco después de haber sido construido el campanil de la Universidad de Concepción.

campanil_antiguaCampanil Universidad de Concepción (antigua)

Fue precisamente él, quien altamente impresionado por las características de la Universidad de California, en Berkeley, esgrimía la idea de una «ciudad universitaria», una Universidad parque, abierta a todo visitante y en la que se levantara imponente un Campanil.

140px-CampanileMtTamalpiasSunset-originalCampanil Univerisad de California, Berkeley

Así, en una descripción que hace de la Universidad de California, dice: «…se alza el hermoso, blanco y altísimo campanil de la Universidad, como un faro espiritual, como un emblema del benévolo señorío de la cultura universitaria. Desde casi todas partes del pueblo se ve el campanil, se ve desde San Francisco y se ve desde Oakland, otra gran ciudad vecina; y el viajero que no sabe su camino puede orientarse por la superior enseña de la Universidad».

Fuertemente motivado, entonces, por la apariencia física de las universidades norteamericanas, en marzo de 1941, don Enrique Molina presentó la propuesta de construcción del Campanil de la Universidad de Concepción al Directorio de la Corporación, siendo aprobada por la unanimidad de sus miembros. A partir de dicha aprobación, el Directorio solicitó al arquitecto Enrique San Martín proyectos de Campanil suyos o de otros arquitectos, a raíz de lo cual San Martín adjuntó al diseño que previamente había presentado el arquitecto Julio Ríos Boetigger, otros dos proyectos suyos y uno del arquitecto santiaguino Alberto Cormaches.

«El proyecto de Cormaches -como también el de Ríos Boetigger- era avanzado, futurista y muy influido por la arquitectura más vanguardista, de manera que no gustó a los directores ni a don Enrique Molina. La verdad es que no se ajustaba a la imagen de los edificios de la ciudad universitaria ni a la idea que el Rector había traído desde la Universidad de California, que correspondía más bien a un campanil de estilo italiano» -más específicamente al estilo del Campanil de la Plaza de San Marcos en Venecia-, relata el Decano de la Facultad de Arquitectura, Jaime García Molina, en su libro El Campus de la Universidad de Concepción: su desarrollo urbanístico y arquitectónico».

«Los dos proyectos de San Martín, en cambio, eran más conservadores y ajustados a la arquitectura del conjunto. De estos, el Directorio eligió uno, el más clásico, que además se ajustaba con la imagen del Campanil conocido por el Rector Molina en la Universidad de California, en Berkeley».

140px-70CampanileSMarcoCampanario Plaza San Marcos, Venecia

La construcción de esta gran obra arquitectónica se encargó al Constructor Civil, Juan Villa Luco. Se hizo de concreto armado, con 42 metros y 50 centímetros de altura, con escaleras en su interior y un balcón en la parte superior.

Terminado en 1943, con un presupuesto de $994.630 de la época, fue inaugurado en los primeros meses de 1944, junto con el proyecto Casa del Deporte. Al comienzo se permitía a los visitantes subir hasta el balcón del Campanil, práctica que se abandonó más tarde como una manera de preservar en mejor forma la estructura del Campanil.

Tras haber estado treinta y siete años en el cargo de rector de la Universidad, Enrique Molina fue reemplazado por el abogado David Stitchkin en 1956. Al primer mes de asumido el cargo, el nuevo rector hizo presente al Directorio la necesidad de desarrollar un Proyecto de Reestructuración docente y con ello la ampliación el campus universitario, que permitiera captar, con la creación de nuevas carreras y cursos, «las vocaciones y preferencias que ahora se pierden irremediablemente» -decía-, producto de la incapacidad de las Universidades chilenas de «recibir a todos los egresados que, año tras año, le va entregando la educación secundaria». Con este fin, Stitchkin solicitó al arquitecto y urbanista Emilio Duhart un plan regulador, que comenzó en 1957 y que en 1958 fue presentado al Directorio, considerándose como base la construcción del Foro de la Universidad, a los pies del Campanil.

Para el cincuentenario de nuestra Universidad, en 1969, se realizó el Primer Concurso de Canto Universitario, en el que la alumna de francés Josette Darmendrail presentó su canción «Campanil», cuya letra versaba:

«Los he visto desde mi alto mirador estudiar con afán y en complicidad fugaz esperanzas he escuchado sollozar.

Ilusiones que se van, alegría en carnaval o la rosa que algún llanto deshojó. Todo viene a renacer junto a la frescura del aromo que vuelve a florecer.

Mi secreta campanilla se hace voz y al cruzar el confín, enlazada va también la silueta de este viejo campanil…»

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